Diseño de parques caninos para ayuntamientos

Un parque canino no es solo un recinto vallado para que los perros corran. Es un espacio público donde conviven animales, personas y comunidad.

Los parques caninos están cada vez más presentes en nuestros municipios. Sin embargo, muchos siguen respondiendo a una fórmula bastante sencilla: un espacio cerrado, doble puerta de seguridad, algunos bancos, una fuente y una papelera.

El problema es que los perros no utilizan estos espacios como los imaginamos en los planos.

En un mismo parque pueden coincidir cachorros, perros adultos, animales mayores, perros rescatados con inseguridades o perros con diferentes niveles de energía y habilidades sociales. Esta convivencia puede generar estrés, reactividad y conflictos entre animales y también entre las personas que los acompañan.

Y una parte de esos problemas tiene que ver con el diseño.

Parque canino

El conflicto muchas veces empieza en el diseño

No todo lo que ocurre en un parque canino depende de los perros o de sus responsables.

El espacio también influye.

La configuración de los accesos, los recorridos, la visibilidad, las distancias de seguridad y la organización interior pueden reducir tensiones y favorecer interacciones más positivas.

Por eso, proyectar un parque canino debería ser algo más que delimitar una parcela y colocar equipamiento.

La pregunta es otra:

¿Cómo podemos diseñar un espacio donde diferentes perros y las personas que los acompañan puedan convivir de forma segura y cómoda?

Un parque canino no es solo un espacio para perros

Quizá el principal error sea pensar que los parques caninos son espacios para perros.

Al igual que ocurre con los parques infantiles, son también espacios de encuentro, socialización y construcción de comunidad. En ellos las personas se encuentran diariamente, crean vínculos vecinales, intercambian información y comparten parte de sus rutinas de cuidado.

Para algunas personas, además, pueden ser uno de los pocos lugares donde se produce interacción social espontánea de manera cotidiana.

Por eso prefiero hablar de espacios para familias multiespecie: lugares donde personas y animales forman parte de una misma vida cotidiana y donde el diseño puede facilitar esa convivencia.

Bienestar animal, convivencia y calidad urbana

Un parque canino bien planteado no mejora únicamente la experiencia de los perros.

También puede mejorar:

  • el bienestar animal;
  • la convivencia entre las personas usuarias;
  • las relaciones vecinales;
  • las rutinas cotidianas de cuidado;
  • la calidad del espacio público.

En definitiva, un parque canino forma parte de la ciudad y debe pensarse como tal.

Esto resulta especialmente relevante en Canarias, donde cada municipio tiene unas condiciones urbanas, climáticas, territoriales y sociales diferentes. No debería existir una única solución que simplemente se replique de un municipio a otro.

No todos los perros necesitan correr

Reducir un parque canino a un lugar donde los perros corren es simplificar demasiado su funcionamiento.

No todos los perros necesitan correr, pero todos necesitan sentirse seguros.

Y las personas que los acompañan necesitan espacios donde puedan encontrarse, relacionarse y desarrollar sus rutinas de cuidado en condiciones de bienestar, comodidad y confianza.

El objetivo no debería ser crear simplemente un recinto para perros, sino diseñar un lugar en el que puedan desarrollarse las rutinas de cuidado y relación en condiciones de bienestar, comodidad y confianza.

Por eso, un buen diseño debe partir de las necesidades reales de quienes utilizan el parque y no únicamente del listado de equipamientos que queremos colocar dentro.

Una mirada desde la arquitectura y desde la experiencia

Soy Marta Vega, arquitecta y diseñadora urbana, y trabajo en el diseño de espacios públicos en Canarias.

Además, desde hace tres años convivo con un perro rescatado y reactivo. Eso me ha llevado a conocer los parques caninos desde otro lugar: no solo como diseñadora urbana, sino también como usuaria cotidiana y desde las dificultades reales que pueden aparecer cuando perros con necesidades muy diferentes comparten un mismo espacio.

Mi experiencia profesional y personal me ha hecho especialmente consciente de que muchos de los conflictos que aparecen en estos lugares empiezan mucho antes de que entren los perros: empiezan en la forma en que concebimos, diseñamos y gestionamos el espacio.

Y tengo un deseo genuino de llevar esta mirada a un proyecto real.

Diseño de parques caninos para ayuntamientos en Canarias

Cuando un Ayuntamiento de Tenerife o de cualquier otro municipio de Canarias plantea crear un nuevo parque canino o mejorar uno existente, el proyecto puede abordarse como una verdadera intervención de espacio público.

El trabajo puede incluir el análisis inicial del lugar, la definición de las necesidades del espacio, la participación de las personas usuarias y el diseño de una solución viable para su ejecución.

El objetivo no es simplemente construir un recinto para perros.

Es crear un espacio público pensado para la convivencia entre personas, animales y comunidad.

Porque un buen parque canino no es solo un lugar donde los perros pueden correr.

Es un espacio público que puede mejorar el bienestar animal, la convivencia vecinal y la calidad urbana.

¿Tu Ayuntamiento está pensando en crear o mejorar un parque canino?

Puedo desarrollar el diseño y la redacción del proyecto, incorporando el análisis del espacio y, cuando sea adecuado, procesos de participación vecinal para construir una solución adaptada a las necesidades reales de las personas y animales que lo utilizarán.

¿Quieres compartir la propuesta con tu ayuntamiento?

Puedes consultar y descargar el documento completo sobre diseño de parques caninos.


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